IDEAL
Los grupos de desarrollo rural toman el pulso a Jaén desde sus comarcas
El último encuentro de ‘Jaén en Futuro’ debatió sobre la contribución de las ADR para generar identidad, diversificar la economía, promocionar la actividad cultural y deportiva, y compartieron su preocupación por la pérdida de población
Las Asociaciones de Desarrollo Rural de Jaén fueron el eje central del último Encuentro de Jaén en Futuro, que organiza diario IDEAL con el apoyo de Caja Rural de Jaén. El objetivo de esta mesa de debate fue tomarle el pulso a la provincia, comarca a comarca, a través de los gerentes de estos grupos de desarrollo que persiguen la creación de más y mejor empleo y además se comprometen con iniciativas y acciones que van más allá de su mera función para dar mayor empuje a nuestro territorio.
Desde el punto de vista y de situación de cada comarca y moderados por José Luis Adán, delegado de IDEAL, fueron desgranando las fortalezas y debilidades de su territorio, la evolución en las casi tres décadas que llevan funcionando estos grupos de desarrollo y lo que consideran que se debe impulsar para el mejor futuro de su comarca. La provincia representada desde distintos puntos pero con el mismo objetivo común.
En representación de Caja Rural de Jaén, Juan Gallego, su director de Relaciones Institucionales, alabó el trabajo de los grupos de desarrollo rural, señalándolos como la mano invisible que ayuda a los ciudadanos y cuya labor no se ve tanto, «es un trabajo que no levanta polvareda». «Desde los comienzos, Caja Rural ha estado apoyando esta iniciativa, ya no solo como un aliado, sino como un amigo, que os va a intentar ayudar y acompañar en todo lo que necesitéis, con el fin de que entre todos hagamos lo que necesite esta provincia».
Sentimiento de pertenencia
Durante la mesa se habló largo y tendido de la labor de las ADR, sus funciones y su contribución al desarrollo. Mercedes González, gerente del grupo de la comarca de El Condado, Asodeco, señaló que gracias a estos grupos se ha expandido entre los ciudadanos el sentimiento de pertenecer a un territorio. «Es la única estructura comarcal que hace de cemento entre lo público y lo privado. Si los grupos de desarrollo desaparecen, muere lo que une a la comarca». Añadió que a los grupos siempre los vinculan a las ayudas que dan, pero «trabajamos en todas las líneas y tenemos la virtud de hacer proyectos propios». También acusó la falta de relevo generacional en los oficios más antiguos, además del campo y la ganadería. Y señaló la despoblación que están sufriendo, un mal del que se quejan todas, porque en general es un problema de la provincia.
En este sentido, en cuanto al relevo generacional, Paqui Rascón, gerente de la ADR Sierra de Segura, señaló la necesidad de formar a los jóvenes del instituto sobre los recursos que pueden encontrar en su comarca y de cómo aprovecharlos para emprender. «Deberíamos empezar por la educación. A nuestros jóvenes no se les enseña que hay recursos donde viven, de que el mundo rural no es tan feo como ellos piensan y desmentir que no hay nada». Y es que parece que, por tradición, hasta hace no muchos años, las familias animaban a sus hijos a estudiar y salir fuera porque la opción de quedarse en el pueblo era el castigo. Asimismo, la diversificación de la economía es una de las herramientas por las que se ha apostado en las diferentes comarcas. En la suya lo han hecho a través del turismo rural, disponen de alrededor de 3.000 viviendas de uso turístico.
En contra de los grupos de desarrollo rural siempre juega la burocracia, ya que dependen de las administraciones para que les lleguen las ayudas. Y mientras el tiempo pasa, los empresarios o autónomos que tienen algún proyecto en marcha o en mente y que necesitan financiación, no pueden desarrollarlo. Esto es lo primero que puso sobre la mesa el gerente de la ADR de La Loma y Las Villas, Jesús García. Señaló que ahora mismo se encuentra todo parado, esperando a que se abra la ventanilla. De hecho, auguró muchas inversiones en cuanto esto ocurra. «Porque si los grupos de desarrollo tenemos algo es que incentivamos». En su comarca tienen, por un lado, mucho turismo, sobre todo en Úbeda y Baeza, y menos en la zona de sierra de Las Villas, que solo tiene algunas casas turísticas.
Del tema de la diversificación de la economía también hablaron durante este quinto encuentro de ‘Jaén en Futuro’. Y es que es una herramienta muy importante en una provincia en la que prima la agricultura. Sobre esto se extendió Juan Antonio Marín, gerente de la ADR Sierra de Cazorla. Señalo que su comarca tiene mucha sierra y de ahí la importancia de diversificar la economía de las zonas rurales y mejorar la calidad de vida. «Si es que se puede mejorar más, porque no entiendo como la gente vive en Madrid pudiendo vivir en nuestros pueblos». Apuntó igualmente la necesidad de aligerar la burocracia. Además de la preocupación por la pérdida de población.
La diversificación de la economía es algo que está muy consolidado en la comarca de la Sierra Sur. Tiene un paradigma diferente al resto de comarcas, ya que en los últimos años se ha desarrollado mucho la industria y destaca especialmente en el sector del plástico, sobre todo en dos de los municipios. El gerente del grupo de desarrollo, Javier Collado, habló de las peculiaridades de esta comarca. En este sentido, señaló que estas circunstancias dificultan el sentimiento de permanencia a la zona. «Uno de los fundamentos de los grupos de desarrollo es la identidad de la población con el territorio y estos 28 años que llevamos funcionando han servido para eso». Habló de la importancia de los fondos para ayudar a la creación de proyectos, «y cuando no tenemos estos fondos estamos haciendo acompañamiento, ayudando a la creación de productos o haciendo cultura y la población nos reconoce por todo esto».
Turismo
Las mismas fortalezas y debilidades comparte el gerente de Sierra Mágina, José García Vico. Destacó de su comarca la cercanía con la capital, una ventaja que beneficia al flujo de turismo pero que a su vez apoya la pérdida de población. Le llama mucho la atención el poco arraigo de la población joven con respecto al territorio. «A los jóvenes les hemos vendido que el campo es malo, que lo que te ofrece el entorno rural no está tan bien como lo que te ofrece el urbano». Planteó la posibilidad, en este sentido, de orientar la formación al sector del olivar, como ya hacen en otros países. «En mi comarca movemos menos dinero a través del grupo de desarrollo, pero se invierte mucho dinero a través de jóvenes agricultores y ganaderos, lo que demuestra que la gente se está incorporando». Reivindicó la figura del mundo rural y de los oficios de toda la vida.
Al igual que ocurre en parte de la Sierra Sur, en la Campiña de la que es gerente Alicia de la Fuente, Prodecan, no tienen la agricultura como prioridad, la mayoría de los proyectos que están esperando financiación son turísticos. «En los últimos años, la gente tiene muy claro que quiere diversificar a través del turismo. Tenemos iniciativas potentes en este sector». Adolece, igual que el resto de comarcas, de la pérdida de población y de oficios. Pero destacó el papel de los grupos de desarrollo para unir el territorio. «Gracias a las actividades deportivas y culturales se hace unión entre el territorio porque aglutinan a varios municipios de la comarca».
Al encuentro también acudió el presidente de Prodecan, Manuel Lozano, alcalde de Marmolejo, quien señaló que el ‘alma mater’ de los grupos de desarrollo son los gerentes porque gracias a ellos sigue siendo una herramienta útil. «La política también es una herramienta fundamental, es la solución, no el problema». Habló de la necesidad de invertir en imagen con respecto a los grupos de desarrollo, «porque lo que no se ve parece que no existe». También destacó la ventaja de tener estos grupos para que puedan ver las necesidades de los vecinos de cerca y trasladarlo a las administraciones. «Son el vehículo para repartir las ayudas».
«Hay que hacer un contrato entre lo rural y la ciudad»
Además del trabajo que hacen los grupos de desarrollo rural, que bien explicaron los gerentes de las diferentes comarcas, durante el Encuentro de Jaén en Futuro, Mercedes González añadió un valor más global y habló de la necesidad de elaborar un «contrato» entre el mundo rural y la ciudad. «No puede ser que las inversiones, el empleo y las oportunidades siempre estén en las ciudades y nunca en el medio rural, y que no se nos vea como somos». Señaló que la ciudad no es consciente de lo que necesita al mundo rural. El campo aporta alimentos, biodiversidad, paisaje, entre otras cosas. «Todo lo que necesita la ciudad lo da lo rural. Hay que hacérselo ver y no aplicar al mundo rural las políticas generales. Tiene que haber políticas especiales para el mundo rural. Y convivencia entre el mundo rural y la ciudad». En este sentido señaló la necesidad de concienciar sobre esto porque sus herramientas como grupo de desarrollo están limitadas. «Esto es la punta del iceberg, cada vez habrá más problemas si el mundo rural sigue despoblándose, sin diversificación. Ya es hora de que se mire esto».Desde los grupos de desarrollo siguen trabajando para ser el apoyo de sus vecinos, la ventanilla a la que acudir cuando necesiten algo y que esto repercuta positivamente en el territorio de la comarca en general.